Claves para elegir un método de lectura y de escritura que funcione (y no dejar nadie atrás)

Virginia Krieger – Recerca

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Encontrar el mejor método de lectura y de escritura es la principal preocupación de miles de docentes, psicólogos y familias que buscan cómo pueden ayudar a los niños a dominar el código escrito de manera eficaz. El aprendizaje de la lectura no es un proceso biológicamente espontáneo como el del habla o el de andar. El cerebro del niño necesita reciclar circuitos visuales y auditivos para conectar de manera precisa las letras escritas con sus sonidos correspondientes. Ante este gran reto cognitivo, escoger una metodología con base científica se convierte en el eje central para garantizar el éxito escolar y evitar la frustración infantil.

Cuando hablamos de elegir métodos de aprendizaje de la lectura eficaces, la ciencia actual y la neuropsicología nos dan respuestas muy claras que van más allá de las modas pedagógicas. En este artículo analizaré a fondo cómo funciona el cerebro que aprende a leer, cuáles son las mejores actividades para trabajar la conciencia fonológica y cómo podemos responder de manera temprana a la gran pregunta de muchos padres, madres y maestras: cómo ayudar un niño con dificultades de lectura antes de que se genere un vacío de aprendizaje difícil de llenar en la etapa de la enseñanza primaria.

1. El debate histórico: métodos fonéticos versus métodos globales

Durante las últimas décadas, el mundo de la educación ha vivido una auténtica controversia metodológica. Por un lado, se han defendido los métodos fonéticos y, por otro, los métodos globales o analíticos. Como especialista en el aprendizaje de la lectura, sé que esta elección tiene un impacto directo en la plasticidad cerebral del niño y en su velocidad de procesamiento.

El método fonético

Este enfoque parte de lo que es más pequeño para llegar a lo más grande. El niño empieza aprendiendo de manera aislada los fonemas (los sonidos) y los grafemas (las letras). Una vez dominados estos elementos básicos, se le enseña a fusionar los sonidos en estructuras más grandes: /m/ más /a/ hace /ma/. Posteriormente se forman las palabras y, finalmente, las frases.

  • Ventajas del sistema fonético: aporta una gran seguridad al niño porque le proporciona las reglas del código desde el primer momento. Reduce la ansiedad en los niños que necesitan estructuras claras.
  • Inconvenientes de la aplicación clásica: si el entrenamiento se hace de una manera demasiado repetitiva, mecánica o aburrida, el niño puede perder el interés por la lectura porque tarda en encontrarle un sentido real o un significado lúdico.

El método global o analítico

Este método hace el recorrido inverso. Se parte de la palabra entera o, incluso, de la frase completa asociada a un significado concreto o a una imagen. Se espera que el niño reconozca la forma visual de la palabra por el contexto. Más adelante, a través de un proceso de análisis natural, el alumno tiene que ir descubriendo las letras y los sonidos que forman las palabras.

  • Ventajas del sistema global: suele ser muy motivador durante las primeras semanas, puesto que el niño tiene la sensación de «leer» frases rápidamente y de conectar directamente con el significado de las cosas.
  • Inconvenientes del sistema global: genera graves problemas a medio plazo en los  niños que presentan debilidades en la memoria visual o en el procesamiento auditivo. Los niños se acostumbran a «adivinar» las palabras por su silueta en vez  de a leerlas realmente. Esto provoca un bloqueo importante cuando los textos se vuelven más largos y complejos y deja de haber dibujos de apoyo.

¿Qué dice la neurociencia hoy? 

Gracias a las técnicas de neuroimagen, hoy sabemos exactamente qué pasa dentro del cerebro de un lector experto. Se confirma que la ruta fonológica (la decodificación letra a letra) es absolutamente imprescindible para activar el área del cerebro encargada de reconocer las palabras (la caja de las letras).

Por lo tanto, cualquier método de lectura y de escritura que se quiera considerar eficaz tiene que tener una base fonológica explícita y sistemática. No podemos dejar que el niño descubra el código (la palabra) por arte de magia; se lo tenemos que enseñar de manera directa y progresiva.

2. La base de todo: actividades para trabajar la conciencia fonológica

Antes de pedirle a un niño que coja un libro o que utilice un lápiz, tenemos que comprobar el estado de su oído pedagógico. Nos referimos a la conciencia fonológica, que es la capacidad del cerebro para darse cuenta que la lengua hablada está formada por unidades de sonido más pequeñas, como las sílabas y los fonemas. La ciencia lo ha demostrado de manera reiterada: es el mejor predictor del éxito en el aprendizaje lector.

Si un alumno de educación infantil de 5 años o de primero de primaria no es capaz de detectar que la palabra «solo» tiene tres sonidos diferentes (/s/, /o/, /l/), tendrá muchas dificultades para asociar estos sonidos abstractos a sus respectivas letras escritas.

A continuación, te propongo una lista de actividades para trabajar la conciencia fonológica en la escuela o en casa que no necesitan ninguna ficha en papel y que se basan en el juego oral:

  • El juego de los detectives de rimas: propone al niño buscar palabras dentro de la habitación o la cocina que acaben igual que una palabra de referencia. Por ejemplo: «Estoy viendo una cosa que rima con canción…¿Qué puede ser? ¡Un piñón, un camión, un balcón!».
  • El tren de los fonemas: descomponer palabras cortas en sus sonidos individuales de manera muy pausada. Si decimos «mano», el niño tiene que hacer sonar el silbato del tren diciendo los sonidos por separado: /m/… /a/. Podemos usar fichas de colores para hacer visible cada sonido.
  • El intruso entre los sonidos iniciales: se trata de recitar una lista de cuatro palabras: tres empiezan por el mismo sonido y una es diferente (por ejemplo: perro, gato, gallina, manzana). El niño tiene que dar un salto o aplaudir cuando detecte la palabra intrusa.
  • Encadenar palabras silábicas: un juego de viaje clásico. Una persona dice una palabra (como «casa») y la siguiente persona tiene que decir una palabra nueva que empiece por la última sílaba de la palabra anterior («salón»).

Trabajar la conciencia fonológica de manera sistemática durante unos minutos al día actúa como una auténtica vacuna contra el fracaso lector. Prepara las autopistas neuronales del cerebro infantil para que, cuando llegue el momento de enfrentarse al texto escrito, sepa exactamente cómo puede gestionar la información.

3. Cómo podemos identificar a un niño con dificultades de lectura y cómo lo podemos ayudar

Como psicóloga especializada en aprendizaje lector, me encuentro muy a menudo con familias y docentes angustiados que repiten la misma frase: «Ya hará el clic, tenemos que respetar su ritmo». A pesar de que es cierto que cada niño tiene su propio ritmo madurativo, la neurociencia nos avisa de que esperar demasiado puede ser un grave error. Si hay una dificultad real, como la dislexia o un retraso del lenguaje, el paso del tiempo solo consigue hacer más grande la diferencia con respecto al resto de la clase. Esto os lo digo como psicóloga y también como madre porque lo viví con mi propio hijo.

Saber cómo podemos ayudar a un niño con dificultades de lectura empieza por una observación fina y sin prejuicios en el aula y en casa. La atención precoz es la herramienta más potente de que disponemos para evitar la aparición de problemas de autoestima o de  rechazo escolar.

Señales de alerta evidentes a los 5 y 6 años

Tenemos que activar nuestros protocolos de observación si un niño presenta diversas de estas conductas de una manera mantenida en el tiempo:

  1. Muestra una incapacidad constante para recordar los nombres de las letras o sus sonidos, a pesar de haberlo trabajado muchas veces.
  1. Confunde de manera sistemática palabras que tienen una silueta visual muy similar o “letras espejo” (como la «b» y la «d», la «p» y la «q»).
  1. Inventa el final de la mayoría de palabras cuando lee basándose solo en la primera letra que ve.
  1. Expresa un rechazo frontal, ansiedad o quejas somáticas (dolor de tripa, de cabeza) cada vez que llega el momento de leer un texto escrito.
  1. Te pregunta qué puede hacer para trabajar y dejar de ir a la escuela, como hizo mi hijo.

Estrategias terapéuticas y pedagógicas para aplicar inmediatamente

Si detectas que un alumno o tu hijo está sufriendo este proceso, cambia la estrategia de inmediato. Insistir en que lea durante más rato el mismo tipo de libro, algo que le hace sentirse mal, solo aumentará su frustración. Aplica estos consejos profesionales:

  1. Entrenamiento a dosis cortas y frecuentes: un cerebro con dificultades se agota muy deprisa cuando lleva a cabo tareas de decodificación. Es infinitamente más productivo hacer sesiones de 10 o 15 minutos de lectura diaria focalizada que obligar al niño a leer una hora entera durante el fin de semana. 
  1. Enfoque multisensorial obligatorio: usa materiales manipulativos. Letras de madera o de plástico, letras de fieltro con relieve o bandejas de arena fina donde el niño pueda dibujar la forma de la letra mientras pronuncia su sonido. Esto hace que el cerebro reciba la información por la vía visual, auditiva y táctil a la vez.
  1. Protección de la exposición pública: evita preguntar a un niño con dificultades graves que lea en voz alta ante toda la clase si no ha podido prepararse antes el texto en casa o con su maestro de apoyo. La exposición a la vergüenza pública es una de las causas principales de la pérdida de la motivación en los estudios.

4. De la decodificación a la comprensión: el gran reto de la enseñanza primaria

Aprender a decodificar las letras es solo la primera pantalla de este videojuego que es la lectura. El verdadero objetivo de cualquier método de lectura y de escritura de calidad es conseguir que el mensaje escrito se transforme en conocimiento dentro del cerebro de quien lee. Muchos niños aprenden a hacer sonar las letras correctamente, pero cuando acaban el párrafo, no tienen ni idea de lo que han leído.

Para mejorar la comprensión lectora en primaria, primero tenemos que entender cómo interactúan las diferentes funciones ejecutivas del cerebro, especialmente la memoria de trabajo. La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada. Si un niño gasta prácticamente toda su energía y capacidad de atención en averiguar que en un texto pone la palabra «elefante», su cerebro no dispondrá de recursos libres para recordar si el elefante estaba contento o si corría detrás de un ratón.

Mecanización del código > automatización > liberación de recursos mentales > comprensión del texto 

De aquí se desprende una verdad neuropsicológica indiscutible: para comprender un texto, primero hay que conseguir una lectura bastante rápida y fluida. Cuando la decodificación pasa a ser automática (no requiere un esfuerzo consciente), toda la atención del niño se puede dedicar a disfrutar del significado de la historia.

Técnicas prácticas a aplicar con tus alumnos o hijos

  1. Activar el mapa mental previo: antes de empezar un libro, analiza la portada con el niño. Pregúntale qué piensa sobre su título, que cree que pasará en la historia según los dibujos y si conoce algún animal o personaje similar. Esto prepara su cerebro para recibir la información.
  1. Las paradas de control emocional: durante la lectura de un texto, no tengas prisa para llegar al final. Para la lectura a mitad de una página importante y pregunta cosas relacionadas con los personajes: «¿Cómo crees que se siente la niña en este momento? ¿Por qué crees que ha tomado esa decisión?».
  1. El resumen explicado a un extraterrestre: después de cerrar el libro, pide al niño que te haga un resumen rápido usando un juego de rol. Tiene que explicar la historia a un personaje imaginario que no sabe absolutamente nada sobre nuestro mundo. El esfuerzo de síntesis oral es la mejor manera de estructurar el pensamiento crítico.

5. Glifing: un método de lectura y de escritura basado en la evidencia y el juego

En Glifing entendemos perfectamente la realidad de los docentes en las aulas y el día a día de las familias en casa. Sabemos que no sirven de nada las teorías complejas si después no disponemos de herramientas prácticas que animen a los niños. Por este motivo, nuestro método de lectura y de escritura se ha diseñado uniendo los descubrimientos más recientes en neurociencia cognitiva con la estructura atractiva de la ludificación.

Niño entrenando la lectura.

Los niños que nacen en esta época necesitan estímulos que sintonicen con su realidad digital. Pero no se trata de darles una pantalla para entretenerlos; se trata de utilizar la tecnología como un vehículo pedagógico de alta precisión. ¿Cómo consigue Glifing marcar la diferencia respecto a otros sistemas tradicionales?

  • Evaluación inicial de perfil lector: cada niño es un mundo único. El software lleva a cabo una evaluación de partida muy rápida y divertida que mide con precisión científica los tres ejes de la lectura: la velocidad, la precisión fonética y el nivel de comprensión.
  • Entrenamiento adaptativo y automatizado: Glifing dispone de sesiones grupales y de sesiones individuales para hacer en el aula y en casa. Las sesiones individuales son itinerarios personalizados según las necesidades de cada alumno. Si el sistema detecta que el niño necesita mejorar la ruta fonológica, le propone retos específicos para esta área. El nivel de dificultad se adapta continuamente: tiene que ser un reto asumible, ni demasiado fácil para que no se aburra, ni demasiado difícil para que no se frustre.
  • La fuerza de la dopamina y el juego: en lugar de enfrentarse a listas de palabras interminables en blanco y negro, Glifing convierte la lectura en un juego donde superar los ejercicios permite ganar puntos, que llamamos “soles” y “lunas”. Se trata de un mecanismo natural que refuerza el aprendizaje en positivo. Así, además de mejorar su habilidad lectora, cada vez que se acaba una sesión gana “soles” y “lunas” para poder jugar en el Mundo Glifing, donde puede construir una vivienda con complementos, adquirir vehículos y mascotas… Hay tres mundos Glifing diferentes, a los que se accede una vez has completado los anteriores.

6. La conexión indisociable entre lectura y escritura

A lo largo de este contenido hemos puesto gran parte del foco en la acción de leer, pero sería un grave error pedagógico separar la lectura del aprendizaje de la escritura. Ambas habilidades forman parte de una misma moneda neurocognitiva. Mientras que la lectura es un proceso de análisis y decodificación, la escritura representa el proceso inverso de expresión, síntesis y codificación del pensamiento.

Cuando un niño se tiene que enfrentar a una hoja en blanco para escribir, su cerebro hace una actividad de coordinación de alto nivel: tiene que tener una idea clara, elegir las palabras adecuadas de su diccionario mental, fragmentar estas palabras orales en sus respectivos fonemas, buscar qué letra corresponde a cada sonido correctamente y, finalmente, gobernar la motricidad fina para dibujar el trazo sobre un papel.

En Glifing disponemos de unos cuadernos de escritura que llamamos Jeroglíficos y también disponemos de fichas imprimibles de escritura, para poder escribir los fonemas, las sílabas o las palabras que aparecen en las sesiones.

Fichas imprimibles

Conclusión: un camino compartido lleno de estímulos positivos

Garantizar el éxito en la aplicación de un método de lectura y de escritura requiere conocimientos científicos, paciencia y una mirada muy humana capaz de ponerse en la piel del niño que aprende. Tanto si estás al frente de una clase de treinta alumnos diversos, como si estás sentado en la mesa  de la cocina acompañando a tu hijo o hija a hacer los deberes, tu papel es clave como guía emocional e intelectual. El mejor método del mundo siempre es aquel que es capaz de evaluar dónde se encuentra el niño, descubrir cuáles son sus fortalezas reales y acompañarlo con el apoyo necesario hacia la autonomía lectoescritora.

No dejes pasar el tiempo esperando que las pequeñas dificultades que observas hoy se arreglen por sí solas milagrosamente con la edad. El éxito lector del mañana se construye con las acciones que emprendemos hoy, como elegir herramientas que estén basadas en la evidencia científica y que mantengan siempre encendida la llama de la ilusión por aprender.

¿Te ayudamos a transformar el aprendizaje de la lectura en la escuela o en casa?

Si quieres conocer de cerca cómo el Método Glifing puede ayudar a tus alumnos o a tus hijos a mejorar la velocidad, la precisión y la comprensión lectoras desde la ciencia y el juego, nuestro equipo de especialistas te acompañará en todo el proceso.

Haz clic aquí aquí para solicitar una demo gratuita del Método Glifing y descubre una manera completamente diferente y eficaz de enseñar a leer mientras se disfruta del camino.

Montserrat Garcia i Ortiz

Psicóloga especializada en aprendizaje de la lectura

Resumen de este post

En Glifing hemos desarrollado un método genial que nos permite entrenar las habilidades lectoras a través del juego.
Glifing está indicado para cualquier edad, desde los primeros años de acceso a la lectura hasta la edad adulta.
Nuestro objetivo es que leer sea divertido y así acercarte al éxito académico y personal que todos merecemos.

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